No existe el olvido. No se puede olvidar a una persona o un hecho, sólo se aprende a vivir con esos recuerdos. Recuerdos de personas que nunca volverán, de las que un día decidieron no continuar a nuestro lado el camino. Recuerdos de hechos vividos, anécdotas pasadas. No desaparecen de un día para otro, ni los meses, ni el paso de los años borran esos recuerdos, tan sólo comenzamos a darle importancia a otras cosas o a otras personas que nos van alejando de lo que mas daño nos hizo, hasta que logramos que ese daño no nos influya tanto como para parar en el camino. Es una cuestión mas que nada, de tiempo.. O de actitud, según se mire. Porque hay días que desearía que mi memoria se reiniciara, borrarlo todo y empezar de cero, pero, ¿merecería la pena borrar también los buenos momentos? Sin embargo, otras, daría lo que fuera por recordar mas de lo que mi cabeza es capaz y disfrutar por unos instantes de aquellos viejos tiempos en los que todo era mejor. Pero por suerte o desgracia, no se puede, y toca aceptar la realidad, ser fuerte en días señalados y en los que no lo son también, y aunque sea muy difícil, quedarse con los buenos momentos, que de una forma u otra, son los que día a día nos hacen darle más valor a las cosas que tenemos antes de perderlas.
Bienvenidos a mi secadero. El agujero donde duerme cada noche mi corazón de mimbre. Donde los días de mierda y cuchara me despellejo escribiendo en un cuarto sin ventanas esperando que lleguen los lunes de octubre. Atte: La sonrisa despeinada de ir contra de los vientos.
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lunes, 31 de marzo de 2014
Olvidar es difícil para quien tiene corazón
No existe el olvido. No se puede olvidar a una persona o un hecho, sólo se aprende a vivir con esos recuerdos. Recuerdos de personas que nunca volverán, de las que un día decidieron no continuar a nuestro lado el camino. Recuerdos de hechos vividos, anécdotas pasadas. No desaparecen de un día para otro, ni los meses, ni el paso de los años borran esos recuerdos, tan sólo comenzamos a darle importancia a otras cosas o a otras personas que nos van alejando de lo que mas daño nos hizo, hasta que logramos que ese daño no nos influya tanto como para parar en el camino. Es una cuestión mas que nada, de tiempo.. O de actitud, según se mire. Porque hay días que desearía que mi memoria se reiniciara, borrarlo todo y empezar de cero, pero, ¿merecería la pena borrar también los buenos momentos? Sin embargo, otras, daría lo que fuera por recordar mas de lo que mi cabeza es capaz y disfrutar por unos instantes de aquellos viejos tiempos en los que todo era mejor. Pero por suerte o desgracia, no se puede, y toca aceptar la realidad, ser fuerte en días señalados y en los que no lo son también, y aunque sea muy difícil, quedarse con los buenos momentos, que de una forma u otra, son los que día a día nos hacen darle más valor a las cosas que tenemos antes de perderlas.
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